lunes, 22 de julio de 2013

Mi día

Han pasado varios días sin hablar, me refiero a realmente hablar, como solíamos hacerlo. Hoy pasaron cosas diferentes durante el transcurso del día, mi manía por morderme las uñas ha ido desapareciendo, es un logro ya que ahora que no estás siento más ansiedad y al no tener nada que hacer, morderme las uñas se puede considerar como un pastiempo.

¿Recuerdas esa mancha horrible en el sofá? Hoy desapareció, debo borrar esas manchas en mi vida que no me dejan avanzar y hoy desaparecí la primera, era realmente horrible pero fue muy fácil borrarla, más fácil de lo que pensé. Extraño... ¿cierto?

Pasaste por mi mente casi todo el transcurso del día, y digo casi por que en algún punto simplemente desapareciste, sentí tranquilidad, paz interior Ja! esas cosas que uno cree que son pura fantasía.

Hoy hablé con mis padres, estaban felices de poder hablar conmigo, dicen que desde que entraste a mi vida he hecho todo a un lado, incluyendolos a ellos. Triste, pero cierto.

Las pláticas con los amigos ya no son las mismas, Hola, que haces, y fin de la conversación. ¿No detestas que eso pase? Yo bastante, pero las cosas cambian, las personas cambian y las conversaciones también.

¿Notaste tu buzón? ¿Esta vacío?
Decidí dejar de escribirte y ahora noto que no efectivamente, tu no lo haz notado. Que se le hace, sólo eran tonterías mías que buscaba compartir con alguien, con quien sea. No creas que era especial, si lo hubiese sido lo sentirías.

¿La cena? Estuvo bien, leche y galletas como si tuviera cinco. ¿La TV? Cada vez más mala, aunque no toda.

Hoy limpié algo más que la mancha y me percaté de los lugares de mi casa que haz llenado, estas en todas partes, excepto en mi paz interior.

miércoles, 15 de mayo de 2013

10 metros bajo tierra

Una siempre cree que no se puede caer más bajo, pues después de un tiempo se comprueba que tal vez no exista un fin, algo tan bajo que no te permita volver a la superficie de nuevo. Estoy 10 o más metros bajo tierra. Durante todo este tiempo he caído centímetro a centímetro creyendo que era el final.

Desde aquí casi no se puede respirar, aún veo a la luz si miro hacia arriba, pero me cuesta mantener los ojos hacia ella, mis ojos se acostumbran fácilmente a la obscuridad. ¿El golpe? Oh! el golpe que me dí cuando caí de tan grande distancia, aún duele, sangra por ratos pero así como el anterior se que pronto sanará, tardará pero muy pronto será una cicatriz más. Debes sentirte orgulloso de mi, esta vez, al caer, no te pedí que me ayudaras a levantarme, simplemente me conformé con lo que te nació hacer. Me gustó.

No puedo moverme, cada vez es más incomodo permanecer aquí. Me duele estar aquí, se que estaría mejor allá arriba pero eso solo significaría perderte. Me puedo acostumbrar, de vez en cuando te asomas para sonreírme y me das razones para continuar aquí, a pesar del dolor y la manera horrible en que vivo en este lugar, sé que volverás, desde abajo te vez tan apuesto, vale la pena quedarme, desde este angulo tu sonrisa es aún mas hermosa.

Hoy me dijiste que no estoy en primer lugar en muchos aspectos en tu vida, y que mi error fue haberte puesto a ti en ese lugar, creí que lo merecías... muchos creerán que después de eso debo ser muy tonta para seguir a tu lado. Lástima que no me basto caer cinco metros de tajo, necesitaba caer otros tres, cuando mencionaste que mi error había sido pretender ocupar esos lugares y tenerte a ti en el primero.

Que estúpida es una cuando esta enamorada.

martes, 14 de mayo de 2013

1 de noviembre


Fue un primero de noviembre, inolvidable, ha sido el día mas especial de mi vida, los últimos dos años compartiendo experiencias contigo.

Recuero que pensé que era muy poca cosa para ti, tu tan perfecto, yo tan callada, tu tan simpático, yo tan reservada. Siempre me sentí celosa de las personas a tu alrededor, buscando ser tan interesante como ellas para atraer tu atención, cansada me di cuenta que la tenía, te habías enamorado de mi.

Lo extraño en la historia es la forma de demostrarlo, la forma en que me mirabas, abrazabas, la hermosa forma de tus labios en los míos siempre, todo el día, a todas horas. No había tiempo para hablar, era como una adicción. Tus brazos rodeándome todo el tiempo, tus ojos en mis ojos, nadie mas en el mundo, solo tu y yo.

Es difícil creer de que manera evolucionaron las cosas, ahora ya no me besas, ya no hay tiempo por que hay demasiado que decir, ya no me abrazas por que tus brazos se cansan de estar en la mismo posición, tus ojos ya no encuentran los míos por que están cansados, el mundo se hizo importante, darte cuenta de que no estábamos solos te hizo buscar otros ojos.

Los amigos dicen que es una etapa que se debe vivir por que estamos madurando, por que la relación algún día debe cambiar, pero yo no he cambiado, mi amor por ti crece conforme pasan los segundos. Creo que el día de hoy realmente caí muy bajo al pedirte, suplicarte que me besaras, al recibir el beso más frío, al esperar que el siguiente se sintiera como el de hace meses, estoy varios metros bajo tierra, esperando, creyendo que llegará, te extraño.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Problemas

Cuando te dieron celos de mis amigos creímos que haciéndolos a un lado todo se iba a arreglar, cuando me dieron celos de la chica del inglés pensamos que dejando de ir las cosas serían mejores, cuando creímos que el problema eran las mentiras y fuimos sinceros se vinieron mas problemas.

Dejamos amigos, momentos, clases, familia, experiencias y todo en nuestras vidas pensando que de esa manera podíamos ser felices juntos, nos olvidamos de lo primordial por estar siempre uno con el otro.

Dejamos de vivir, de sentir, de apreciar, nos encerramos en un mundo que desafortunadamente no solo era de nosotros. Y después de todo, de los desvelos, discusiones, regaños, la soledad, las faltas, las llamadas, las comidas, las lagrimas, las risas, los días de películas, el dinero gastado, las largas caminatas, después de todos los esfuerzos por mantenernos juntos ya no estas.

Pensamos que la solución era solo olvidar y todo vino a repercutir en un desastroso final infeliz, de esos que no pasan en las películas.

Problemas que a estas alturas lucen tan pequeños, tan insignificantes, tan exagerados y a la vez tan dolorosos.


viernes, 11 de mayo de 2012

Amor de niños

Me invito al cine cuando tenia quince años. Yo no sabía que hacía uno cuando iba al cine con un muchacho, me sentía totalmente apenada.
Llegue al punto donde me dijo, mi madre me llevó por supuesto, una niña decente no andaba por ahí sola en la calle. Al ver a mi prospecto mi madre sonrió, le inspiró una confianza inmediata, me dejo con él e insistió en que me cuidara, -Claro que la cuidaré señora, yo la llevo a su casa en cuanto termine la función- dijo él, seguro, sincero.

Yo no sabía a que lugar iríamos y mucho menos sus intenciones, durante el camino al cine se dio cuenta de lo que yo era realmente, cuando preguntaba si conocía la plaza y le decía que no, se notaba que yo no salía de mi pueblo, como decía mi abuelita. Él intentaba aparentar que era un muchacho conocedor, experto, lleno de cultura, inteligente y gracioso. -Y... ¿Allá llegarán los demás o los veremos en el camino?- Le pregunté tan inocentemente, el sólo sonrió y me miró con ternura, de esa ternura como diciendo "pobre niña". -No podrán venir los demás, pero eso nos dará tiempo de pasar un tiempo asolas- me dijo confesando su elaborado plan. La sangre se me subió a la cabeza, ya no había marcha atrás, ya casi llegábamos y yo no tenía idea de donde estaba.

Llegamos al cine, él pudo notar mi asombro, nunca había estado tan lejos de mi casa sin mis padres, la platica se volvió incomoda, tomó mi mano como diciéndome que todo estaría bien, nunca antes habían tomado mi mano de esa forma, fue hermoso.

Caminamos un rato hablando de nuestros compañeros, de nuestros sueños, de nuestras pequeñas mentes. La función iba a empezar y me ofreció algo de la dulcería -No, gracias- Le dije apenada, entramos a la enorme sala, estaba tan vacía que me decepcionó haber elegido la pelicula. El silencio nos envolvió.

Después de que el chico de la película se dio cuenta de que en verdad quería a la muchacha sonó mi celular, era un mensaje de texto, me alejé. Leí el mensaje con temor ¿Y si mi mamá se daba cuenta de que estaba sola con un muchacho en el cine? ¿Y si me regaña y va por mi? Me arme de valor para leerlo y encontrarme con un "¿Me das un beso?" Miré a mi acompañante sorprendida, sonreí...

martes, 27 de diciembre de 2011

El botón.

Cuando tenía 6 o 7 años mis padres compraron nuestra primera computadora, era tan hermosa, tan... enorme y tan... blanca. Claro, era una compaq 98 o algo, seguro en estos tiempos ya no las encuentras en el café internet gratis de la escuela, en fin. Para mi corta edad, era extraordinaria, no podía imaginar lo que podía hacer con tan grande maquina, pero moría de la curiosidad.


Como es común en las típicas familias, mi hermano mayor era el que la manejaba, y mi prima hippie que venia de visita de vez en cuando, eran los adolescentes y ellos tenían el control, yo solo podía verlos de lejos, como dibujaban y escribían y... grababan su voz y la hacían de ardillita.


En una ocasión observé a mi hermano dibujando, si, ¡DIBUJANDO EN UNA MAQUINA! ahora no suena tan grandioso, pero era Paint en su apogeo, como lo es ahora mmm facebook o un smartphone, o yo que se que le sorprende a la niñez de hoy. Justo ese día en la tarde mi hermano salió de la casa y me quede sola con una tía, recuerdo no dejar de mirar la computadora y quería hacer lo que hacía mi hermano.


Le pregunté a mi tía que como la prendía y muy asustada me dijo que no sabía, pero que mejor la dejara ahí o podría descomponerla. Me decepcioné al ver los pocos ánimos de mi tía para ayudarme pero no me di por vencida. Me acerque hacia la gran maquina, y no lo dude, presioné el primer botón que encontré frente a mis ojos... y pues nada, lo que yo no sabía es que era el boton que encendía sólo la pantalla, si no encendía el CPU de nada servía la pantalla.


Me di cuenta de que mi vida ha estado llena de "botones". Algo te deja impresionado, crees que nunca lo vas a poder obtener, te atreves y te das cuenta de que es algo que puedes manejar, algo que no es superior a ti, solo falta que lo enfrentes, tal vez podrás descubrir que no era tan intimidante, o que te ha hecho aprender.


Yo nunca imagine estar frente a una computadora diez veces menor que la de 1998 compartiendo mi historia.